José Luis García

El 22 de abril, abrió sus puertas Casa Gemela, un nuevo espacio artístico y cultural en la colonia Itzimná, de Mérida. El inmueble es propiedad de Sonia González y Francisco Tapia y la restauración del lugar estuvo a cargo de Luciano Cedillo, director general de la empresa Conservación Fractal.

Este emblemático proyecto, en palabras de sus fundadores, tiene como misión difundir, promover y fomentar la producción cultural y artística que contribuya al desarrollo humano integral e incluyente de toda la sociedad yucateca; que, con mucho esfuerzo, ante las dificultades y retos en estos tiempos de pandemia, se ha podido culminar.

Como parte de las actividades de apertura de este nuevo centro cultural, se presentó la exposición inaugural, “Este es un lugar para la tierra”.

La muerte de la tierra es convertirse en agua, la del agua es convertirse en aire, la del aire es convertirse en fuego y viceversa.
Así como el agua bebida en el hueco de la mano o de la misma fuente, hace fluir en nosotros la sal secreta de la tierra y la lluvia del cielo; yo por mi parte solo he transmutado la materia, encontré ahí que este es un lugar para la tierra.

La producción de José Luis García incluye el trabajo de cerámica en diversos formatos. Más allá de sus exploraciones escultóricas, en Este Es Un Lugar Para La Tierra, encontramos una mesa de base de madera de caoba, cubierta en su totalidad con barro negro bruñido con un centro de obsidiana, cuyo diseño fue elaborado por Sami Hayek. Las sillas correspondientes a dicho comedor tienen un ensamblaje artesanal en madera de Haya, con un estilo modernista; están tapizadas con piel negra de bovino curtido y tienen también remates de tachuela color bronce antiguo.

La exposición también contiene cuatro retablos, cada uno con diseños distintos con algunos elementos de cultura mixteca y otros un tanto barrocos, resultando en creaciones completamente vernáculas que ejemplifican la unión entre la espiritualidad prehispánica y la poscolonial. Estos tienen una base de madera de cedro, con cubierta de cerámica y detalles diversos como la aplicación de hoja de oro, azul maya, grana cochinilla, concha nacar y marfil.

La primera de las dos pinturas abstractas que encontrarán en la exposición, “Que el mundo por tu azul dulzura resplandece”, está elaborada sobre papel francés de algodón de 600 gramos, con azul añil, carboncillo y azul maya.